En la ancestralidad, una vez pasados los 120 primeros días de gesta, se realizan rituales de agradecimiento a ese ser por elegir venir en camino. En ella se siembran semillas de buenos pensamientos, deseo y dones para alentar el enraizamiento de este ser y que se ancle finalmente en el útero.

Convocando toda la espiritualidad de nuestros corazones y nuestras voluntades, crearemos un ambiente sagrado para conectar con el espíritu de ese ser por venir, que sepa que lo espera una tribu llena de alegría para compartir este tránsito en la materia.

Como se indica en el nombre, esta Ceremonia se realiza a partir de los 120 días de gestación en adelante.